Almas de Barrio
que crean historias en cada trago


Nace en una sobremesa entre amigos que saben comer, negociar y no improvisar. Nos clavamos en la eterna disyuntiva de qué funciona mejor después de una buena comida mexicana: ¿un desempance refrescante o un postre líquido?
Mientras debatíamos cuál era el cierre perfecto, también salió a flote lo que implica maquilar lotes de productos con cero margen de error, una vocación que hemos perfeccionado durante más de treinta años fabricando de todo: la estela de un perfume, la tersura de una piel hidratada, hasta lo que acompaña a miles de familias mexicanas en su día a día. Y ahí nos cayó el veinte: había que construir el desempate alquímico.
«Hicimos los dos. Con alma de barrio, ingredientes descomplicados pero expresivos de nuestra cultura, y perfiles sensoriales diseñados para evolucionar con cada trago.»